on lunes, 16 de abril de 2012

Antes de empezar con esto aclaro que es mera opinión, nada de lo aquí escrito digo que sea la verdad absoluta.

 El 15 de abril, se celebró el  "Concierto de la Juventud por la Vida y la Paz", para celebrar los triunfos de la revolución venezolana y el décimo aniversario del rescate de la dignidad nacional en El Paseo de los Próceres, Caracas. Como parte de los actos organizados por el Gobierno para recordar el golpe de Estado de abril de 2002.

Se presentaron  artistas como El Pacto, Crea y Combate, Nou Vin Lakay, Área 23, Rodbexa, Hip Hop Revolución (HHR) y DJ Bambi Shaker. Del cierre del evento se encargó la banda puertorriqueña Cultura Profética acompañados en parte de su presentación por McKlopedia.

La misma noche este era uno de los principales temas de conversación en Twitter, al menos en mi Timeline. “Que fino Cultura Profética” contra “los que están ahí son chavistas, tukis, rasta-pouser, tierruos, el reggae es un asco, aquí sólo traen hippies de mierda gratis”.

No defiendo a alguien que recurre a insultos como está de ejemplo en el último comentario. Sin embargo, me parece algo hipócrita y absurdo que gente quejándose día a día de un Gobierno, el cual quieren que se acabe este 7 de octubre, asistan a este tipo de celebraciones.

Muchos dirán “yo voy por la banda, es gratis”, pero el motivo de la “fiesta” sigue, no cambia. Entonces ¿Si se organiza un evento en contra de la homosexualidad asistirían con tal les traigan su banda favorita? Dirán que es diferente, pero no es así. A trabajadores con puestos en empresas del Estado se los llevan obligados a los discursos presidenciales, a los jóvenes los compran con una banda gratis y van sin poner en riesgo su trabajo.
La crítica hacia Cultura Profética por asistir a tal evento es enorme, algunos se preguntan ¿Por qué ellos (y muchas otras bandas) asisten a estos eventos realizados por este Gobierno? La respuesta está en la asistencia, ellos han de pensar que aquí la cosa está muy bien y esa es la imagen que se da al exterior, a pesar de los índices de violencia, la asistencia le da a entender a todo artista que aquí estamos finos. Obviamente el ir no te hace chavista, pero no deja de ser un apoyo indirecto. 

Concluyendo mi opinión, en cuanto a los artistas nacionales hay algunos que siempre han demostrado su apoyo incondicional al Gobierno de Chávez, pero hay otros que los ves criticando y lanzando piedra en sus letras pero al darle una faja de billetes cambia su postura totalmente, y los excusan diciendo “es su trabajo”. Conozco bastantes bandas que preferirían tocar en un garaje, en una plaza con diez personas a venderse así, citando a Bill Hicks: “No me importa si murieron ahogados en su propio vómito. Quiero a alguien que toque con su jodido corazón”.